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| Portada del libro |
La tarde del 15 de febrero nos sentábamos entorno a una taza de té y El diario de Ana Frank, un libro diferente, por ser autobiográfico, por que la autora fue una adolescente que usaba su diario como método terapéutico, una forma de conseguir un poco de libertad del encierro que estaba sufriendo junto a sus padres, hermana, otra familia y un dentista. Todo lo malo que habían hecho era ser judíos.Ana llamaba al diario Kitty, en él nos dejó plasmado la realidad de su encierro, la de los judíos durante la 2ª guerra Mundial, su evolución como persona ( estuvieron dos años), los problemas de convivencia, la relación con su madre, sus aspiraciones de ser escritora en un futuro, la escasez de comida, la organización de las tareas (estudio, ocio, lecturas, uso de la cocina, turnos, comidas compartidas). Sobre todo reflejó, como no podía ser de otra forma, sus sentimientos y emociones.
Fue una tertulia muy entrañable, con un "nudo" en el estómago, emocionadas por el tema, sobre todo y desgraciadamente porque los humanos no aprendemos, historias como la de Ana se siguen repitiendo actualmente, en el siglo XXI.
Nos despedimos hasta la próxima tertulia, una de las más importantes, nos acompañará la escritora Guadalupe Eichelbaum, será el próximo 16 de marzo y comentaremos su última novela publicada, "El milagro de los Bryant"